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miércoles, 29 de junio de 2011

¿Podemos borrarnos del todo de Facebook y Twitter?


Los procedimientos para darse de baja de algunas de las redes sociales más populares no son nada intuitivos

Las redes sociales destacan entre las plataformas más utilizadas por los usuarios en su navegación diaria por Internet. Sin embargo, la acción más habitual consiste en darse de alta en estas páginas y abandonarlas posteriormente, ya sea por falta de tiempo o por no encontrarles utilidad. Todos los usuarios, al utilizar una tecnología, pasan por un ciclo de uso que va desde la emoción inicial a la frustración o falta de iniciativa para seguir con ellas. ¿Pero podemos darnos de baja sin que quede rastro de nosotros en Facebook o en Twitter? Se puede, pero no resulta nada fácil.

Darse de baja de las redes sociales no es una tarea sencilla. Es habitual que los enlaces directos a la baja definitiva estén escondidos entre las políticas de privacidad o en las condiciones de uso del sitio. Mientras, desde la página de configuración de la cuenta del usuario se muestra un enlace directo a una baja temporal o a un cierre en falso de la cuenta. Es decir, algunas plataformas disponen de dos mecanismos diferentes, que crean confusión en los usuarios. Si se selecciona "desactivar la cuenta", los datos no se borran de la plataforma, sino que se quedan "congelados" a la espera de que volvamos a acceder a nuestro perfil con nombre de usuario y contraseña, para reactivarla.

Por otra parte, las redes sociales situadas en países de la Unión Europea o en Estados Unidos, donde hay una legislación sobre datos personales, deben disponer de mecanismos para darse de baja de forma definitiva. Sin embargo, muchos otros servicios, entre ellos las redes de contactos privados, sitúan la empresa o filial en países con legislaciones más laxas en privacidad o en países subdesarrollados, donde estas normas ni siquiera existen. Es en las páginas de contactos, precisamente donde la privacidad de los usuarios es esencial, donde más abusos se cometen por parte de empresas situadas fuera de la Unión Europea. En ocasiones, estas compañías solicitan el envío de un fax a un número de teléfono internacional para poder tramitar la baja, lo que hace desistir a la mayoría de los usuarios.

Páginas de baja automática

La tramitación de la baja debe conllevar la eliminación de la cuenta del usuario, así como de todos los datos almacenados en la plataforma, ya sean comentarios, fotografías o vídeos, listados de usuarios, mensajes privados, eventos, grupos a los que pertenece, etc. Para facilitar esta tarea, algunas páginas automatizan estos procesos, de modo que borran de forma todos los datos y contenidos subidos por los usuarios a estas plataformas antes de solicitar la baja.

La web Suicide Machine es una plataforma para automatizar la baja y borrado de las plataformas sociales como Twitter, MySpace y LinkedIn. Antes también disponían de un mecanismo para automatizar la baja de Facebook, pero tuvieron que retirarlo al recibir una reclamación por parte de esta red social. Otras páginas como Darsedebaja.net y Delete Your Account incluyen instrucciones de cómo darse de baja paso a paso en sitios como Facebook o MySpace, así como en otros servicios sociales como cuentas de correo web y plataformas para compartir contenidos tipo Flickr o Youtube. En el caso de que la explicación para darse de baja de una plataforma concreta no esté disponible, ofrecen un formulario para que los usuarios que lo hayan conseguido puedan enviarles el proceso seguido.

Procedimiento para las principales redes sociales

Antes de iniciar el procedimiento de baja de algunas de estas redes sociales, hay que iniciar sesión con la cuenta de usuario y después pulsar sobre el enlace correspondiente a la red social seleccionada. En algunos casos, es necesario rellenar una pequeña encuesta sobre los motivos de la baja antes de poder pulsar sobre la acción que activa la petición de la misma.

• Facebook. Para darse de baja de Facebook de forma definitiva hay que acceder a este enlace y seguir las instrucciones del proceso. Una vez finalizada la tramitación de la baja, esta no se realiza de forma inmediata, sino 14 días después de haberse gestionado. De esta forma, durante estos 14 días, la cuenta está suspendida y podrá reactivarse con el acceso de forma habitual a la misma.

• Twitter. La configuración de la cuenta de Twitter se borra desde este enlace, tras pulsar sobre "Eliminar la cuenta". El proceso es inmediato, por lo que después no se podrán recuperar ni la cuenta ni los datos asociados.

• MySpace. La baja de la red social MySpace se realiza tras acceder a este enlace y pulsar sobre "Cancelar la cuenta".

• Tuenti. La red social Tuenti cuenta, al igual que Facebook, con un sistema para desactivar la cuenta de forma temporal -accesible desde el menú de preferencias de la cuenta- y otro para eliminarla de forma definitiva. En este último caso, hay que acceder a este enlace directo, seleccionar el motivo de la baja y pulsar sobre la opción de baja.


miércoles, 22 de junio de 2011

Protección de la privacidad de los adolescentes en las redes sociales


6 consejos para la protección de los adolescentes en las redes sociales

Las Redes Sociales se han instalado en nuestras vidas con determinación y celeridad. Aportan relaciones sociales que ayudan incluso a cubrir necesidades básicas del ser humano. Sin embargo, la dinámica con la que actúan y las formas de uso de quienes participamos de ellas generan efectos no deseables relacionados con la privacidad.


Principales retos de las redes sociales: privacidad y convivencia.

Las redes sociales no han incorporado nuevos riesgos a quienes usamos Internet puesto que ésta ya era una Red Social. Sin embargo, sí se pueden destacar dos aportaciones de relevancia por parte de estos contextos online que pueden comprometer nuestro bienestar.

1. Pérdida de privacidad.

Es un hecho constatado que las redes sociales, en cuanto que giran en torno a personas identificadas e identificables, han puesto en compromiso la privacidad de quienes las usamos. La merma de privacidad es un daño en sí mismo, efectivamente, una pérdida. Supone además un factor de riesgo o catalizador en otras circunstancias desagradables puesto que cuanto más se sepa de una persona, sin duda, más vulnerable es: pensemos en el acoso de un pederasta, en un caso de ciberbullying o en un traumático fin de una relación personal.

Por otro lado, un efecto derivado y poco deseable relacionado con la pérdida de privacidad es una conformación de la identidad digital más compleja, compuesta de más informaciones, y más diferida, en tanto que depende en mayor medida de lo que las demás personas refieran respecto de uno.

2. Mayor exigencia para la ciberconvivencia.

Las redes sociales, suelo decir, son las “verbenas de Internet”. Disfrutamos pero todos estamos más juntos, rozamos más, incluso nos damos codazos o empujones sin pretenderlo, tropezando unos con otros. Esto genera, como en las verbenas, más amoríos y más peleas. El nivel de exigencia para la convivencia es elevado en las redes sociales porque, efectivamente, nos “socializan”, en muchas ocasiones de forma abusiva y sin que lo percibamos.

¿Cómo proteger la privacidad en las redes sociales? Seis claves para ayudar a los adolescentes.


La protección de la privacidad en general y en las redes sociales en particular debe ser un tema relevante en la formación de los menores que, según los estudios, desde los once años comienzan a coquetear con estos entornos. Para ello, se detallan seis acciones son las líneas a incentivar, las competencias y actitudes que en ellos debemos ser capaces de estimular:

1. Conocer y configurar de manera detallada las opciones de privacidad.
Se trata de un consejo clave pero, en general, mal asumido. Enseñar a configurar las opciones de privacidad es importante pero considero que lo fundamental es ayudar a conocer cómo funcionan y los efectos posibles de una mala configuración así como las limitaciones de estas opciones. Veáse este vídeo de ejemplo.

2. Identificar las funciones y los efectos de cada acción.
Es demasiado frecuente equivocarse y ubicar en lugar erróneo alguna información. Ya hace tiempo Facebook realizó cambios en este sentido avisando de forma gráfica sobre en qué lugares, de qué forma, se propagaría un determinado comentario. Además, aunque la acción ocasione el efecto buscado, con frecuencia se desconoce qué otras implicaciones o consecuencias tiene. Se trata de un terreno donde la iniciativa corre por cuenta de la red social. Lo mismo sucede en el proceso de alta, donde conviene señalar que las condiciones planteadas son de especial importancia y afectan a cómo y dónde pueden usarse nuestros datos, por lo que es preciso una detallada lectura.

3. Proteger los datos personales.
Se trata de datos esenciales y su especial relevancia debe ser puesta de manifiesto para dotarles de una especial protección. En esta labor nos amparan las leyes aunque, a pesar del gran camino andado, no siempre son eficientes o aplicables.

4. Proteger personalmente los datos.
Este es un aspecto clave. Los datos (imágenes, informaciones…) aunque en muy diferentes formas, suelen tener origen en uno mismo. Ése es el primer filtro. Parece evidente pero decimos demasiadas cosas de nosotros mismos sin reflexionar sobre su oportunidad en diferentes momentos o contextos.

5. Mantener una actitud proactiva en la defensa de los datos propios.
En las redes sociales son demasiado abundantes los datos que unas personas aportan sobre las demás y es, por desgracia y en especial en la adolescencia, muy común que lo hagan de manera inconsciente, negligente, compulsiva o incluso temeraria. Frente a esto se ha de mantener una actitud proactiva en defensa de la privacidad y ello supone tres acciones:
a. Informar a los demás sobre nuestro criterio al respecto.
b. Supervisar lo que se publica de nosotros.
c. Ejercer, si es preciso, nuestro derecho a eliminarlos.

El etiquetado en las fotografías es un ejemplo muy ilustrativo.

6. Evaluar las actitudes y condiciones de privacidad de los contactos.
Los contactos, a quienes las redes sociales llaman “amigos”, son un factor clave en relación a la propia privacidad. Sin embargo, es sabido que los adolescentes pueden sumar con facilidad varios cientos de amigos que tendrán criterios al respecto desconocidos y dispares. Al margen de su actitud, más o menos considerada, es importante conocer las condiciones en las que usan las redes sociales. Estas condiciones hacen referencia a sus conocimientos y competencias y, en relación con éstas, a sus configuraciones de privacidad. Así, un contacto que pudiera ser considerado y respetuoso puede afectar de manera involuntaria nuestra privacidad con una configuración y/o acción inadecuada.


En la base de todo esto está la cultura de la privacidad : valorarla y aprender a cuidarla. En este sentido están haciendo una destacable labor las Agencias de Protección de Datos que, más allá de la protección de datos personales realizan campañas de concienciación al respecto. Un recurso online para la sensibilización temprana son “Las aventuras de Reda y Neto” Preservar la privacidad merece realmente la pena porque Internet es un difusor de información muy potente y con mucha, pero que mucha memoria.

Fuente:Jorge Flores


Si no lo haces en tu vida normal, ¿por qué lo haces en Internet?




miércoles, 15 de junio de 2011

Darse de baja en las redes sociales




La mayoría de estos sitios disponen de procedimientos automáticos para desactivar el perfil del usuario

La variedad de gustos es igual de amplia en la Red que fuera de ella. Internet refleja a la sociedad. A algunos usuarios les gustan las redes sociales y a otros no les interesa este fenómeno o, si lo prueban, buscan pronto la manera de darse de baja. Esto no supone un problema en la mayoría de las ocasiones, aunque cada red tiene su método para cerrar la cuenta.

Por fortuna para los usuarios, darse de baja de una red social resulta mucho más sencillo que hacer lo propio con una compañía telefónica o un proveedor de acceso a Internet. Mientras que las operadoras obligan, en general, a enviar un fax o una carta certificada para efectuar la rescisión del contrato, las redes sociales cuentan con un enlace entre las opciones de configuración del perfil que sirve para borrar la cuenta.

En Facebook, en el apartado "Configuración de la cuenta", se puede desactivar el perfil del usuario en esta red. El sitio pregunta la razón por la que el usuario se quiere desapuntar y proporciona varias respuestas predefinidas, además de una opción que permite explicar el motivo si no se corresponde con ninguno de los citados.

La eliminación del perfil no es completa, ya que el usuario recibirá todavía correos electrónicos, invitaciones a eventos o avisos de etiquetados en las fotografías, a menos que marque la casilla para desactivar también la recepción de mensajes.

De la misma manera, a partir de la desactivación, ningún otro miembro de la red podrá acceder a la información que albergaba el usuario ni le encontrará en las búsquedas, si bien Facebook almacena durante un tiempo copias de seguridad de todos los perfiles que se han creado en su sitio.

El perfil se puede recuperar

Pese a todo, la desactivación de una cuenta en Facebook es reversible. Se puede volver a activar con la misma configuración anterior. Para ello, sólo se debe acceder a la red con el nombre de usuario y contraseña. A continuación, Facebook enviará un correo electrónico para confirmar la reactivación y las instrucciones para llevarla a cabo.

Lo mismo sucede en otras redes sociales. En las preferencias de Tuenti se puede desactivar el perfil de usuario con sólo pulsar el botón correspondiente. En Twitter, cuando se hace clic en "Configuración", un enlace en la parte inferior de la página permite eliminarlo. En MySpace, este paso es posible a través del menú "Editar perfil", en el apartado "Cuenta".

Desaparición virtual

A pesar de que pertenecer a una red social no constituye ninguna obligación, algunos servicios han sacado punta del proceso de baja y facilitan el denominado "suicidio" virtual. El sitio holandés Suicide Machine permite desconectarse al mismo tiempo de algunas de las redes sociales más populares, como MySpace, Twitter y LinkedIn. Su intención es que los usuarios se conciencien de que ellos deberían tener el control de sus datos y no las empresas.

Sólo hay que proporcionar el nombre de usuario y contraseña para que, de modo inmediato, el servicio comience a eliminar los contactos y cambiar la contraseña para dejar el perfil vacío. Además, en Suicide Machine se crea una página en la que se refleja y se deja constancia de que el usuario ha querido abandonar esas redes sociales y se le da la oportunidad de escribir sus últimas palabras, a modo de epitafio virtual, junto con la fotografía de perfil que tuviera en la red social.

Desde el pasado mes de enero, Facebook ha bloqueado este sitio con el argumento de que incumplía sus términos de uso y ha borrado el perfil de esta empresa. La red social creada por Mark Zuckerberg también impidió el funcionamiento de un sitio similar, denominado Seppukoo. En él se puede encontrar una clasificación de las personas que optaron por eliminar su cuenta a través de este sistema y consiguieron que otros contactos les siguieran, con enlaces a sus páginas de despedida.

Actitud diferente

Estos bloqueos contrastan con la libertad que Facebook permite a otras empresas para crear aplicaciones a partir de su API o lanzar páginas sin coste donde vendan sus productos y servicios. Sobre todo, si se considera que estos servicios eliminan la cuenta del usuario porque él mismo quiere darse de baja.

También evidencia e ilustra uno de los peligros de la centralización de información que supone la Web 2.0. Si una red social considera que un comportamiento contraviene a sus políticas de uso, como facilitar el proceso de darse de baja, se arroga también el derecho a borrar cualquier rastro de la persona o empresa que haya iniciado el movimiento, sin posibilidad de replica porque todas las relaciones se originan en sus servidores y con sus reglas.

sábado, 10 de octubre de 2009

LOS LÍMITES ENTRE EL USO Y EL ABUSO DE LAS REDES SOCIALES



El uso de las redes sociales ha crecido enormemente en los últimos años hasta convertirse en una referencia de comunicación por Internet. Paralelamente, se ha suscitado un debate social sobre la conveniencia de estas redes, especialmente entre los jóvenes, por sus posibles consecuencias legales o familiares.

Para atende a esta preocupación social creciente, la Fundación Pfizer ha organizado el V Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y donde se han dado a conocer los resultados del estudio "La juventud y las redes sociales en Internet", que se puede descargar gratuitamente en  www.fundacionpfizer.org.

El objetivo de la encuesta ha sido analizar los hábitos, usos y comportamientos de la juventud española en relación a las TIC, especialmente en todo lo relacionado a las redes sociales por Internet, estudiar cómo viven, valoran y entienden esta nueva forma / vía de comunicación digital. Para ello se ha entrevistado a una muestra representativa nacional de 1.000 chicos y chicas de 11 a 20 años de edad.

A efectos de contraste, en la encuesta se ha entrevistado también a los padres/madres de los 1.000 jóvenes encuestados, por tanto, una muestra igualmente representativa de los progenitores españoles con hijos/as en estas edades, con la importante ventaja metodológica de aportar la mejor visión comparativa frente al colectivo de jóvenes encuestados, ya que los progenitores han sido preguntados por esos mismos hábitos, comportamientos y vivencias, los suyos propios y los que conocen de usos hijos/as.

Se trata del primer estudio riguroso realizado en nuestro país sobre el uso que hacen los adolescentes del teléfono móvil, las nuevas tecnologías y las redes sociales que ofrece Internet”, afirma Francisco J. García Pascual, director de la Fundación Pfizer. En este sentido, “la principal conclusión del estudio –añade- es que las redes sociales se encuentran totalmente incorporadas al día a día de los adolescentes, frente al elevado porcentaje de padres que desconocen en su totalidad o han incorporado con más lentitud este tipo de herramientas. En este sentido, llama la atención que un 30% de los padres todavía no tiene acceso a Internet”.

Revolución en la forma de comunicación entre los adolescentes

Desde hace menos de un año se ha producido una revolución en la forma de comunicación de los adolescentes ya que, según revela el estudio, el 98 por ciento utiliza Internet dentro o fuera del hogar. Entre los servicios de Internet que más utilizan los jóvenes, la mensajería instantánea (tipo Messenger) se sitúa a la cabeza, seguida de la escucha on line de música y vídeos, la búsqueda de información por razones de estudio o trabajo y el envío / recepción de correos electrónicos.

“El 92 por ciento de los jóvenes usa las redes sociales para charlar con sus amigos prácticamente a diario. Sin embargo, solamente dos tercios de los padres son conscientes de que sus hijos participan en estas redes (casi el 40% de los padres son desconocedores de las redes sociales)” destaca García Pascual.

En cuanto al tipo de comunicaciones que se mantienen en estas redes sociales, los datos revelan un significativo desconocimiento de los padres: sólo la mitad conoce la participación real de sus hijos en páginas de amigos o blogs. También existe un relativo desconocimiento de la frecuencia con la que se conectan sus hijos a Internet.
En lo que sí coinciden padres e hijos es en el principal uso que realizan los jóvenes de estas redes sociales: contactar con amigos a los que se ve con frecuencia.

¿Supervisan los padres lo que hacen sus hijos en Internet?

Como principal problema, el estudio subraya que ocho de cada diez jóvenes usuarios de redes sociales dicen tener su propio "perfil" en alguna de estas comunidades digitales (es decir, su propia página de usuario, con sus datos personales o, por ejemplo, con sus propios comentarios, imágenes, vídeos, etc.). Aspecto, que sólo 6 de cada 10 padres conocen.

Dentro del hogar, la mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales utiliza el ordenador en su propia habitación, exclusiva de él o ella (el 42,5% de los casos) o compartida (10,7%). Sólo uno de cada cinco lo hace en un lugar común como una sala o salón familiar, por tanto "a la vista" de los padres u otros adultos del hogar.

Ante una pregunta más directa, una mayoría de los jóvenes usuarios de las redes sociales (el 52,8%) confirma que su padre/madre nunca o pocas veces supervisa lo que hace en Internet.

Del mismo modo, los jóvenes facilitan más datos personales en estas redes sociales de lo que sus padres creen conocer. Las diferencias principales se producen en relación al nombre del chico/a y en la edad. De mayor a menor frecuencia de datos facilitados por los jóvenes en estas redes se encuentran: su género, nombre, edad/fecha de cumpleaños, ciudad de residencia, dirección de correo electrónico, centro de estudio, gustos y aficiones; un 16,7% ofrece su dirección postal; y algo menos, un 13,1%, su número de teléfono.

Según Francisco J. García Pascual uno de los datos más relevantes del estudio es que “uno de cada cinco progenitores desconoce el número de contactos que su hijo puede tener en las redes sociales en las que participa. Y cuando afirman saberlo, el número medio dado se aleja bastante del real: 36 contactos según los padres frente a los 116 que dicen tener los hijos”.

Además, los jóvenes participantes en redes sociales reconocen tener o cumplir menos normas de uso de Internet que lo que afirman sus progenitores (tiempo que se puede pasar conectado, tipo de información que se puede compartir, páginas o redes sociales a las que se puede acceder).

Por último, este estudio también aporta datos sobre el uso de móviles entre los jóvenes: prácticamente nueve de cada diez tienen teléfono móvil. Entre esta gran mayoría de jóvenes, tres de cada diez envía SMS diariamente y seis de cada diez lo hace al menos dos o tres veces a la semana, hecho que conocen sus padres, aunque estos últimos tienen la percepción de que sus hijos están mucho más “enganchados” a su utilización diaria. Situación que se repite con los mensajes multimedia: los padres perciben que sus hijos los envían con mayor frecuencia de la que realmente presentan.

Riesgos del uso de las redes sociales

Al ser preguntados por los posibles riesgos del uso de las redes sociales, los jóvenes identifican de forma espontánea una amplia variedad de posibles riesgos o amenazas. Citados de mayor a menor frecuencia: posible vulneración de datos e información personal, suplantación de personalidad, acceso a contenidos inapropiados o peligro de entrar en contacto con gente deshonesta.

Afortunadamente, la gran mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales parece no haber sufrido ninguno de estos problemas o amenazas evaluados.

En todo caso, el problema sufrido más citado es el de la adicción o el uso excesivo de estas redes (un 7,3% del conjunto de jóvenes usuarios), seguido por el acceso a determinados contenidos inapropiados (6,1%). Entre estos jóvenes, el desconocimiento de la situación por parte de los padres parece ser la razón de que la mayoría de adolescentes afirmen que sus padres no han tomado ninguna medida cuando han sufrido alguna de estas amenazas.

El "ciberbullying" es una de las formas de acoso "más perversas, malintencionadas y que más sufrimiento producen en sus víctimas", según alerta el experto en menores e internet, Leonardo Cervera, quien explica que las personas que lo sufren, generalmente adolescentes de entre 13 y 14 años, se convierten en seres "inseguros, depresivos, solitarios e infelices" cuyo rendimiento escolar se ve profundamente afectado.

En este sentido, el autor del libro "Lo que hacen tus hijos en internet" apunta que el fenómeno conocido como "ciberbullying"  o  "ciberacoso"  tiene lugar cuando una persona ejerce presión sobre otra "de forma repetida y maliciosa" a través del envío de correos electrónicos. "Se trata de un acoso mucho más sistemático que otros debido a la condición pseudoanónima del agresor", aclara.

No obstante, matiza que no se trata de un fenómeno nuevo, ya que "siempre ha habido niños víctimas de acoso en los colegios y gente que disfrutaba haciéndoles la vida imposible". "Lo novedoso y preocupante del ciberacoso es que las nuevas tecnologías ayudan a que estas agresiones sean más reiteradas y hay que tener en cuenta, además, que los adolescentes son fácilmente influenciables" , asegura.

"La dinámica del conflicto y la violencia está por todas partes. En "reality shows", como Operación Triunfo o Gran Hermano, los participantes se atacan y humillan, del mismo modo en que en los jurados de estos programas siempre hay un miembro que se dedica a descalificar a alguno de ellos para aumentar el morbo entre la audiencia" , critica Cervera.

Respecto al perfil de las víctimas, el experto subraya que "cualquiera está expuesto a este fenómeno" aunque explica que los "ciberacosadores" suelen centrarse en los "raros", aquellos niños "que son diferentes física o anímicamente". "El gordito, el empollón, el enfermizo o el que está siempre con chicas es objeto de mofa por otros compañeros de las redes sociales o recibe amenazas e insultos a través del teléfono móvil que le llevan a pensar de sí mismo que tienen una vida miserable" , afirma.

Por su parte, el agresor suele ser un reflejo de su situación en casa o de los problemas que tiene para relacionarse con los demás. "En el caso de las acosadoras, este comportamiento suele ser síntoma de un bajo nivel de autoestima, al contrario de los acosadores, quienes habitualmente presentan un concepto de sí mismos demasiado alto", asegura.

"Hoy en día algunos niños aprenden a utilizar internet antes incluso que a leer o escribir", mantiene. Así, destaca que, por regla general, lo usan para jugar a partir de los ocho o nueve años y para ver vídeos y comunicarse con otros (messenger), a partir de los diez años. Sin embargo, a juicio de Cervera, la mayoría de los padres "no tienen ni idea de lo qué hacen sus hijos en la Red". "Muchos progenitores creen que lo saben porque ellos también navegan, pero la diferencia está en que los padres usamos Internet y los niños viven en él" , apostilla.

Si rehúye conectarse, puede ser una víctima

Para averiguar si un adolescente es víctima de "ciberbullying" , el autor aconseja observarle de cerca y estudiar su comportamiento. "Si rehuye conectarse a internet o se olvida constantemente el teléfono móvil en casa, puede ser síntoma de que está siendo acosado" , advierte. A partir de ese momento, Cervera recomienda "controlar discretamente lo qué hacen, pero nunca espiarles" . "Suelen estar irritables y les da vergüenza hablar de ello, por lo que hay que actuar con sutileza" , apunta.

No obstante, reconoce que desenmascarar a un agresor en la Red "es más fácil" . "A pesar de que la Ley protege a las víctimas de la misma forma que en otras modalidades de acoso, es más sencillo probar la culpabilidad de un acosador en internet porque deja rastros, aunque piense que sus ataques son anónimos", recalca.

Igualmente, apunta que los afectados disponen de líneas de ayuda a las que acudir

www.internetsinacoso.com  y  www.protegeles.com   y recomienda el blog  www.loquehacentushijos.com