lunes, 13 de abril de 2009

INTELIGENCIA EMOCIONAL


Nuestra sociedad ha valorado de forma pertinaz durante los últimos siglos un ideal muy concreto del ser humano: la persona inteligente.

En la escuela tradicional, se consideraba que un niño era inteligente cuando dominaba las lenguas clásicas, el latín o el griego, y las matemáticas, el álgebra o la geometría.
Más recientemente, se ha identificado al niño inteligente con el que obtiene una puntuación elevada en los tests de inteligencia. El cociente intelectual (CI) se ha convertido en el referente de este ideal y este argumento se sustenta en la relación positiva que existe entre el CI de los alumnos y su rendimiento académico: los alumnos que más puntuación obtienen en los tests de CI suelen conseguir las mejores calificaciones en la escuela.

En el siglo XXI esta visión ha entrado en crisis por dos razones. Primera, la inteligencia académica no es suficiente para alcanzar el éxito profesional. Los abogados que ganan más casos, los médicos más prestigiosos y visitados, los profesores más brillantes, los empresarios con más éxito, los gestores que obtienen los mejores resultados no son necesariamente los más inteligentes de su promoción. No son aquellos adolescentes que siempre levantaban primero la mano en la escuela cuando preguntaba el profesor o resaltaban por sus magníficas notas académicas en el instituto. No son aquellos adolescentes que se quedaban solos en el recreo mientras los demás jugaban al fútbol o simplemente charlaban. Son los que supieron conocer sus emociones y cómo gobernarlas de forma apropiada para que colaboraran con su inteligencia. Son los que cultivaron las relaciones humanas y los que conocieron lo mecanismos que motivan y mueven a las personas. Son los que se interesaron más por las personas que por las cosas y que entendieron que la mayor riqueza que poseemos es el capital humano.

Segunda, la inteligencia no garantiza el éxito en nuestra vida cotidiana. La inteligencia no facilita la felicidad ni con nuestra pareja, ni con nuestros hijos, ni que tengamos más y mejores amigos. El CI de las personas no contribuye a nuestro equilibrio emocional ni a nuestra salud mental. Son otras habilidades emocionales y sociales las responsables de nuestra estabilidad emocional y mental, así como de nuestro ajuste social y relacional.
En este contexto es en el que la sociedad se ha hecho la pregunta: ¿por qué son tan importantes las emociones en la vida cotidiana? La respuesta no es fácil, pero ha permitido que estemos abiertos a otros ideales y modelos de persona.
En este momento de crisis ya no vale el ideal exclusivo de la persona inteligente y es cuando surge el concepto de inteligencia emocional (IE) como una alternativa a la visión clásica.

Las emociones y no el coeficiente intelectual pueden ser la base de la inteligencia humana. Una investigación sobre el cerebro sugiere la importancia de comprender los sentimientos.

¿Qué es la inteligencia emocional?

• Es una forma de interactuar con el mundo, que tiene en cuenta las emociones, los sentimientos y algunas habilidades como la autoconciencia, la motivación, el control de sus impulsos, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, y otras más, indispensables para una buena y creativa adaptación e interacción social.

• Es una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar y enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.

¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?

Se ha demostrado cómo la inteligencia emocional puede ser fomentada y fortalecida en todos nosotros, y cómo la falta de la misma puede influir en el intelecto o arruinar una carrera.

La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

domingo, 12 de abril de 2009

MEDIDAS BÁSICAS PARA FOMENTAR LA RESPONSABILIDAD


Se trata de una serie de medidas básicas, que son previas y necesarias para poder adoptar otras estrategias más concretas y que se deban mantener a largo plazo.


1.- Asumir nuestra responsabilidad como padres.
Primer y más importante paso.
Otras personas pueden ayudar, pero la responsabilidad de ser padres no la pueden asumir otros.
Exige dedicar el tiempo necesario, que es lo contrario de dedicar el tempo que nos sobra.
No perder de vista que la relación padres-hijo es asimétrica: lo que los hijos necesitan no es un amigo, sino un papá y una mamá.
Implica que la relación es afectiva, teñida siempre se amor y cariño.
Conlleva exigir al niño, marcar unos límites que a veces lleva a decirles NO.


2.- Cambiar ideas.
La primera medida, sin la cual es imposible hacer a los hijos responsables es tomar la decisión de hacer a los hijos responsables.

Eso implica cambiar algunas ideas preconcebidas como las siguientes:
  • Yo lo hago más rápido y mejor.
  • Ya aprenderá cuando sea mayor.

  • Ya tendrá tiempo de esforzarse.

  • Todo lo que yo pueda evitarle ahora que es pequeño.

  • Él ahora lo que tiene que hacer es jugar y disfrutar.

  • Mi hijo no va a ser capaz.

  • Como no se lo haga yo, no lo hace.


Estas frases deberían sustituirse por estas:

  • Hacerlo responsable es lo mejor que podemos enseñarle.

  • Tiene que ir aprendiendo sus propias cosas.

  • Podemos enseñarle a hacer loas cosas y él es capaz de aprenderlo.

  • Lo mejor para el niño es que todo lo que pueda hacer por sí mismo lo haga.

  • Hacerlo responsable es prepararlo para la vida.


3.- Acuerdo entre la pareja.
La decisión de hacer al niño responsable y autónomo debe adoptarse conjuntamente e ir a una.

Este es uno de los aspectos de la educación de los niños en el que la falta de acuerdo y criterio puede resultar desastroso.


4.- Practicar siempre con el ejemplo.
Los padres son modelos para los hijos en todo, sea adecuado o no. Los niños aprenden más por observación y por imitación que por buenas palabras. Tenemos que reconsiderar el ejemplo de responsabilidad que damos a nuestros hijos.


5.- Ponerlo en práctica.
Como mejor se aprende la responsabilidad es poniéndola en práctica, por tanto, hay que poner al niño en situaciones en las que tenga que practicar la responsabilidad, la autonomía personal, la solución de problemas…


6.- Hay que dejarle sufrir las consecuencias.
Debemos dejar que los niños sufran las consecuencias de sus actos, según su edad y responsabilidad, tanto si son positivos como si no lo son. Sufrir de alguna manera las consecuencias negativas de ciertas conductas, es la mejor manera de aprender para la próxima vez.

7.- Exigirle … con cariño.
Debemos exigirle, con cariño, las responsabilidades que corresponden y proponer alguna nueva. La exigencia sin el cariño de padres se hace implacable, pero el cariño sin exigencia se convierte en ñoñería.


8.- Elogiemos sus logros.
El elogio y las muestras de satisfacción por parte de los padres serán el mejor premio para el niño. Hay que evitar recriminar al niño cuando está aprendiendo o simplemente poniendo en práctica lo que se le ha enseñado o exigido. Al principio hay que elogiarlo y reforzarle sus logros.


9.- Disponer de normas y límites.
Como ya hemos dicho, la educación excesivamente permisiva no favorece la responsabilidad. El niño debe de disponer de una serie de normas básicas y límites que debe respetar. Es una primera experiencia de responsabilidad. Y debe aprender que cuando esas normas se incumplen o los límites se sobrepasan se sufren unas consecuencias.

10.- Mejorar el ambiente familiar.
En un buen ambiente familiar el niño:
Dispone de una rutina diaria sin muchos cambios, teniendo horarios regulares de comida, sueño y ocio.
Hay una buena comunicación.
Existe un ambiente de cooperación, frente a un ambiente competitivo y egoísta. Se comparte, se colabora y se hace familia. Es decir, se mejora la convivencia.

Cómo fomentar la responsabilidad: Jesús Jarque García

miércoles, 8 de abril de 2009

LA VIDA ES SUEÑO


Soliloquio de Segismundo en La vida es sueño

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

martes, 7 de abril de 2009

La sobreprotección excesiva, otra forma de maltrato.


Algunas actitudes inadecuadas que adoptan algunos padres dificultan el desarrollo de la responsabilidad en el niño.

La más importante es la sobreprotección excesiva, porque es una actitud general que implica multitud de conductas que no favorecen el desarrollo de la responsabilidad.

La protección del niño es beneficiosa porque le proporciona y garantiza su seguridad. Pero la sobreprotección no es adecuada porque no permite que el niño desarrolle su autonomía y genera sentimientos de inseguridad personal.

El límite de la protección está en la propia seguridad del niño.


Los padres sobreprotectores suelen actuar así:

1. Evitan cualquier tipo de contratiempo menor a su hijo, cualquier pequeña frustración.

2. Suelen evitarle al niño cualquier esfuerzo normal, prefieren hacerlo ellos para que su hijo no tenga que esforzarse. Hacen lo que en realidad les corresponde a los niños.

3. Conceden a sus hijos casi todos los caprichos aquí y ahora, sin esfuerzo por su parte y sin desarrollar la capacidad de esperar y aplazar lo que se desea.

4. No desarrollan su autonomía personal en aspectos básicos como el vestido, aseo personal, comida o sueño.

5. Los padres solucionan la mayoría de los problemas que podría y debería resolver el propio niño, intercediendo por ellos o disculpando su comportamiento cuando es inadecuado.

6. Las consecuencias naturales de los actos del niño la sufren los propios padres, evitando algo fundamental en el aprendizaje de la responsabilidad, que es sufrir las consecuencias de la propia actuación.

OTRAS ACTITUDES INNADECUADAS


1.- No asumir la responsabilidad de ser padres.
Ser padre es un compromiso con el que se asumen unas obligaciones irrenunciables de las que no pueden “responder” otros: ni los abuelos, ni la familia, ni canguros, ni la escuela. Delegar en otros las propias obligaciones es no asumirlas.


2.- Poca dedicación, normalmente con la excusa de la falta de tiempo.
Fomentar la responsabilidad y la autonomía personal requiere tiempo, paciencia y dedicación. Algunos padres prefieren hacer ellos las cosas porque las hacen más rápido.

3.- No dan buen ejemplo.
Una estrategia para fomentar la responsabilidad es dar a los hijos buen ejemplo de la propia responsabilidad.


4.- Padres excesivamente permisivos.
Donde las normas y los límites no están claros y no tienen la capacidad de dar a sus hijos NO por respuesta, no se favorece el desarrollo de su responsabilidad.


5.- La falta de confianza.
Muchos padres no confían en la capacidad de su hijo, sobre todo cuando piensan que no va a saber hacer esto o aquello, que se equivocará o que no lo hará tan bien como ellos. Esta actitud es inadecuada porque con estos actos contagian al niño la desconfianza hacia él mismo.
Sin embargo, esta actitud no está reñida con la prudencia de no someter al niño a situaciones que exceden su capacidad.

Cómo fomentar la responsabilidad: Jesús Jarque García

lunes, 6 de abril de 2009

RESPONSABILIDAD __ IRRESPONSABILIDAD

QUE ES RESPONSABILIDAD

Responsabilidad viene de la palabra”responder” y para definir que es hay que tener en cuenta tres aspectos:

1.- Asumir las obligaciones propias de cada edad y situación.
Cada edad conlleva una serie de obligaciones. A partir de los 6 años un niño ha de tomar la responsabilidad de sus estudios.

2.- Cumplir con los compromisos asumidos.
Consiste en llevar a cabo los compromisos que uno ha asumido. Si un niño pide a sus padres ir a clases de pintura, asume el compromiso con esa actividad.

3.- Asumir las consecuencias de las propias acciones.
Hay que “responder” de lo que uno hace o se ha comprometido. En los niños este tercer aspecto ha de tener limitaciones, pero de algún modo la responsabilidad implica padecer las consecuencias de lo que se hace o deja de hacer.

Aunque las “irresponsabilidades” de los niños no son voluntarias, cuando no se corrigen, se pueden convertir en una actitud frente a sus obligaciones. Estas son algunas de las conductas más frecuentes que presentan este tipo de niños.

1. Cómodos.
Con poca capacidad para esforzarse, prefieren que los demás les hagan las cosas, con poca iniciativa, aquello que empiezan no lo terminan o dejan las cosas a medio hacer.

2.- Egoístas.
Niños con el lema “primero yo y luego yo”. Solo piensan en sí mismos y tienen muy poca capacidad para comprender las necesidades y sentimientos de los demás. No valoran lo que sus padres hacen por ellos, piensan que todo se lo merecen.

3- Culpan a los demás.
Creen que todo lo que sucede es por culpa de los demás o de algo ajeno a él. No creen que los logros se consigan por el propio esfuerzo.

4.- Baja tolerancia a la frustración.
Toleran muy mal pequeñas frustraciones cotidianas o contratiempos, reaccionando con ira o desaliento. Estos niños no toleran un “NO” de sus padres o maestros.

5.- Poca capacidad para aplazar recompensas.
Quieren las cosas aquí y ahora, no son capaces de reconocer necesitan su tiempo y esfuerzo.

6.- Poca capacidad de adaptación.
A estos niños les cuesta mucho adaptarse a nuevas situaciones., tiene poca capacidad para asumir cambios.


CONSECUENCIAS DEL NO DESARROLLO DE LA RESPONSABILIDAD

Las actitudes anteriores inicialmente son comprensibles hacia los tres años. Sin embargo, cuando la responsabilidad no se fomenta y se desarrolla adecuadamente, puede tener unas consecuencias negativas que afecta a distintos aspectos de su desarrollo personal.

1.- Pueden se dependientes.
La falta de responsabilidad implica disponer de poca autonomía personal y falta de habilidades adaptativas. Son niños que no saben valerse por sí mismos, dependientes de los demás para resolver sus propias obligaciones y problemas.

2.- Se dejan llevar.
Son niños con poca personalidad, inseguros. No están acostumbrados a tomar decisiones o lo están a que sus padres las tomen por ellos, por lo que fácilmente se dejan llevar por los que tienen más liderazgo.

3.- Baja autoestima
La falta de autonomía personal y de responsabilidad suele implicar baja autoestima, porque en realidad se fomenta una falta de confianza en las propias posibilidades y, a largo plazo, una visión negativa de uno mismo.

4.- Dificultades en los estudios.
Esta es la primera obligación básica que un niño asume. Las características anteriores se dejan notar especialmente en los estudios.

5.- Dificultad en su relación con los demás.
Los niños con falta de autonomía personal y poco desarrollo de la responsabilidad tienen más posibilidad de presentar dificultades en las relaciones sociales.
A veces tienen dificultad para solucionar los conflictos habituales que surgen en las relaciones, posiblemente por su hábito a que les resuelvan los problemas.
Son niños con dificultades para mantener amistades y relaciones con los iguales o con dificultades para defender sus propios derechos.
En otros casos los problemas surgen al no respetar a los demás y pretender mantener una relación puramente egoísta.

6.- Síndrome de Peter Pan.
A largo plazo, las personas que no asumen su propia responsabilidad padecen el llamado “síndrome de Peter Pan”. Son las personas que, a pesar de su edad, no quieren asumir ninguna responsabilidad ni autonomía y viven en una eterna infancia,

Cómo fomentar la responsabilidad: Jesús Jarque García

CHAU PESIMISMO


Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo


años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara


pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman


se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado


claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma


ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón


pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón


ya sos mayor de edad
chau pesimismo


y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo.

Mario Benedetti

domingo, 5 de abril de 2009

MIMOS DE GRACIELA


Gracias Graciela por acordarte de mí al otorgar estos premios.
 Como todos los anteriores me hace mucha ilusión, más viniendo de donde vienen.

Las bases dicen:
- debes elegir a 7 blogs que consideres merecen recibirlos
- colocar el link de los blog a los que se los concedes y si se quiere, del que los otorga.

Mis elegidos son:

Mi queridísima Tashano .
http://elmundodelthiendecalafafaslaelfa.blogspot.com/

Mi princesita.
http://piensodigosiento.blogspot.com/

Para la ayudante Fabiana:
http://fabiana-elblogdefabiana.blogspot.com

Para la sensible Helen Maran:
http://meditacionesenelmarrojo.blogspot.com/

Para una nueva amiga, Mery:
http://americagarabote.blogia.com/

Para mi amiga K_nelita :
http://propon.blogspot.com/

Para otra a la que considero nueva amiga, Marisabel:
http://bonprofitbcn.blogspot.com/

Felicidades para todas y espero que os guste.
Un beso.