domingo, 18 de octubre de 2009

LA FOBIA ESCOLAR





La fobia escolar se refiere al rechazo prolongado que un niño experimenta al acudir a la escuela por algún tipo de miedo. Un miedo que puede estar relacionado con factores como la escolaridad (miedo al maestro, bajo rendimiento escolar, problemas con compañeros); los sucesos vitales negativos (enfermedad prolongada, ruptura de la unión familiar); la ansiedad de separación de los padres (negativa a separarse de la madre), bien como a otros agentes.



En los hogares en los que el hecho de ir a la escuela se convierte en un problema, las mañanas se llenan frecuentemente de lágrimas y discusiones.


Claros ejemplos son el del niño que se queja de dolor de estómago que también tiene dolor de cabeza e incluso que vomita. Se resiste a levantarse de la cama y se niega en rotundo a asistir al colegio. Algunos emplean tácticas distintas. Les produce tanta ansiedad salir de casa que se esconden debajo de la cama para que no puedan encontrarles. Otros deciden que no quieren ir más al colegio sin más.


Muchos de estos niños tienen motivos muy claros para comportarse de este modo, y unos pocos desarrollan un miedo intenso a ir al colegio (fobia escolar). Las emociones oscilan desde la ansiedad de la separación de la familia hasta el temor al bullicio escolar. Los niños no han aprendido todavía a hacer frente a los problemas del mundo exterior, así que tratan de evitarlos. En ocasiones, los problemas están dentro de casa. Por ejemplo, la familia pasa por un período de tensiones y el niño teme que ocurra algo mientras él está en la escuela.

Los padres dudan de que el hecho de obligar a un niño a ir a la escuela sea correcto. No saben si realmente el pequeño se siente mal, o bien si, como todos los niños en alguna ocasión, simplemente no quiere ir al colegio.


Cuando el problema surge, es decir, si el niño no quiere asistir a clase, se pueden seguir las siguientes estrategias de intervención.



1.- ESTABLECER LOS CRITERIOS PARA QUE EL NIÑO SE QUEDE EN CASA.

No asistirá al colegio si tiene fiebre (más de 37 grados) y unos síntomas de enfermedad bien definidos. En tal caso deberá permanecer en la cama.


Si se trata de que finge la enfermedad hay que asegurarse de que no pasará un día de juegos, diversión, etc. Hay que hacer patente el ambiente de enfermedad, no habrá visitas de amigos, ni salidas, tendrá que estar en la cama todo el día, con comidas ligeras y nutritivas.


En caso de que no exista enfermedad manifiesta se obligará al niño a ir al colegio.


2.- DESCUBRIR LAS RAZONES.


Hay que descubrir qué es lo que angustia tanto al niño como para que no quiera ir a la escuela.

  • Mantener una conversación.


Hay que animar al niño a que diga qué ocurre en la escuela que le produce rechazo. Intente que enumere lo que más le gusta y lo que menos le gusta de la escuela y que explique las razones. Intente averiguar si el niño más que tener miedo a la escuela, teme abandonar la casa. Los padres pueden ayudar al niño a hacer frente a sus sentimientos y pueden proporcionarle seguridad mediante su cariño y su comprensión.

  • Hablar con sus hermanos y sus amigos.


Con frecuencia, se logra conocer mejor los sentimientos del niño, preguntando a otros niños si saben qué problemas fomentan este comportamiento. En ocasiones, el hermano o hermana mayor conocen la situación y pueden ayudar.

  • Hablar con los maestros.

Hay que hablar del problema de comportamiento con los maestros del niño. Sea la dificultad de tipo académico o emocional, el maestro debe conocerla y será posiblemente de gran ayuda en la búsqueda de soluciones.

3. HACER UN PUENTE ENTRE EL HOGAR Y LA ESCUELA


Se pueden intentar las siguientes ideas para fomentar en el niño el deseo de ir a la escuela:

  • Sacar el tema de conversación en casa.


Se pueden marcar en el calendario los acontecimientos especiales de la escuela para animar al niño a que los espere con ilusión: "El próximo viernes es el día de............. ¡Va a ser divertido!" o "Tu clase irá a visitar el parque de bomberos esta semana. ¿Qué crees que se debe hacer allí? No te olvides de contármelo".

  • Utilizar la motivación del "enséñame" y "cuéntame".

Hay que ayudar al niño a que busque algo especial que enseñar y contar, tal vez su libro favorito, una foto de su gato o algo especial para compartir con sus compañeros de clase.

  • Comentar sus preferencias en el colegio y  utilizar esta información para motivarle.


"¿Hoy te toca dibujo y pintura, verdad? La profesora es muy simpática, ¿no? También hoy es día de deportes. Va a ser un día divertido"

  • Fomentar las amistades escolares.
Hay que ayudar al niño a que haga amigos y promueva las amistades que vayan surgiendo, especialmente si la escuela está lejos del barrio y el niño no conoce a muchos niños que vivan cerca. Debemos conseguir que sus amigos vengan a jugar una vez a la semana, incluso con los padres turnándose como anfitriones. A los niños mayores conviene incitarles a ver a sus amigos: " ¿por qué no llamas a tu amiga y la preguntas si quiere ir al cine contigo esta tarde?".

4. LLEVAR AL NIÑO AL COLEGIO

En la mayoría de casos lo que se desea es que el niño acuda a la escuela de forma regular una vez se ha comprobado su resistencia, especialmente después de las vacaciones o de las convalecencias. Cualquiera que sea la razón o la estrategia, hay que lograr que el niño vuelva a ir a la escuela normalmente.

  • Hay que conseguir que el niño aplique la rutina matinal.

Dirija todos los esfuerzos a prepararse y salir. Todo será más ágil si el ritual matutino está bien establecido. El hecho de vestirse y de tomar el desayuno debe convertirse en un hábito de modo que se realice rutinariamente sin muchas reflexiones. Si todo este proceso se ha hecho problemático, hay que cambiarlo.

  • Se deben ignorar los comentarios negativos.

No se debe responder a los comentarios negativos sobre la escuela. Por otro lado, hay que elogiar y reforzar los comentarios y acciones positivas.

  • Hay que guíar al niño si es necesario.

Si no hay otra solución, habrá que manejar al niño como si fuera una marioneta por las mañanas hasta que esté en su clase. De los padres, deberá hacerlo el que sea menos emotivo. Con una cara formal y positiva guiará sus movimientos, le llevará hasta la clase y una vez hecho esto, se marchará rápidamente sin dar opción al niño a hacerle una rabieta.


5. HACER QUE EL NIÑO PASE A LA FASE DE ASISTENCIA NORMAL A CLASE


Si hace tiempo que el niño no va a clase, o se resiste especialmente a ir, será preciso llegar a algún acuerdo con el maestro y el director de la escuela. Las sugerencias siguientes han sido positivas para muchos niños.

  • Conseguir que se espere al niño en la puerta.

Tal vez el maestro u otro miembro del personal de la escuela podrá esperarle a la entrada y llevarle a su clase. Esto debe hacerse con discreción, para que los otros niños no lo adviertan.

  • Consiguir que el niño pase tiempo en un lugar donde se sienta seguro.

Al principio del año escolar y con un niño que no se siente cómodo en la nueva clase, puede permitirse que pase cierto tiempo con su antiguo maestro para que se vaya facilitando la paulatina integración al nuevo medio.

  •  Es bueno acudir a la escuela en horas en que no haya clase.


Se puede llevar al niño a la escuela después de las horas de clase durante una semana; esto puede lograr que el niño se sienta menos incómodo, cuando otros niños estén allí.


6. REFORZAR LOS COMPORTAMIENTOS POSITIVOS DE ASISTENCIA A CLASE

Hay que consiguir que el niño sepa que sus padres  creen que es estupendo que vaya al colegio.

  • Hay que recompensar al niño con  atención.

 Hay que jugar con él. De vez en cuando es bueno ir a buscarle a la escuela para una merienda especial o una salida.

  • Hay que establecer un sistema formal de recompensas.

El niño ganará premios o refuerzos por estar preparado para ir al colegio y más tarde por su asistencia a clase y participar en las actividades de la misma. Al principio los refuerzos deben ser más intensos a fin de establecer el modelo de comportamiento. El sistema de premios se irá eliminando poco a poco hasta que se obtenga el comportamiento deseado. También deberá reactivarse después de las vacaciones o de una convalencencia.


7. CONSULTAR CON EL MÉDICO EN CASO DE FOBIA A LA ESCUELA


Algunos niños pequeños presentan considerable resistencia a ir a la escuela, y en este caso es probable que se precise ayuda médica para superar el problema.


domingo, 11 de octubre de 2009

ESCUELAS 2.0



El curso 2009-2010 se inicia con el reto que supone el Programa Escuela 2.0, que pretende convertir, en cuatro años, las clases desde 5º de Primaria a 2º de ESO en aulas con pizarras digitales y conexión inalámbrica. Además, los alumnos dispondrán de sus propios portátiles, para poder usarlos también en casa. El plan garantiza la formación del profesorado en aspectos metodológicos y tecnológicos y la creación de contenidos digitales apropiados.

El Programa se desarrollará a través de convenios entre el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas, que lo cofinanciarán al 50%. El presupuesto para este curso es de 200 millones de euros con los que se pretende dotar a 400.000 alumnos y 20.000 profesores y digitalizar 14.400 aulas de 5º Primaria.

El ordenador de los alumnos dispondrá de un procesador de bajo consumo, un disco duro de al menos 60 gigas y una pantalla de 10 pulgadas. Además será capaz de soportar aplicaciones y software educativo de última generación y estará dotado de conectividad tanto por cable como de red inalámbrica (wifi). Por su parte, el profesor dispondrá de un ordenador de prestaciones técnicas iguales o superiores al de los alumnos y que permita controlar la pizarra y el proyector.

El aula estará dotada de una pizarra digital interactiva, un router wifi, que permita la comunicación entre todos los ordenadores del aula y el acceso a Internet, y un mueble con bandejas para guardar los ultraportátiles.

A los profesores como es lógico el programa nos plantea más de una duda. En primer lugar, cabe pensar que lo que no se ha hecho en 10 años no puede hacerse en tres meses: No hay tiempo material para garantizar una conexión a Internet aceptable para todos los centros, y sin ella es imposible hacer las cosas bien, tenga el profesorado la disposición que tenga. El problema de la formación necesaria del profesorado es parecido. Los esfuerzos de los últimos años han sido considerables, y el profesor que ha querido se ha formado suficientemente, aunque eso no incluye a todos. En cualquier caso, aquellos que no lo han hecho requieren ahora ayuda. Por otro lado, el hecho incontestable es que las aulas se van a llenar de ordenadores, y eso precisa por parte de la administración de un asesoramiento claro, de calidad y para todos sobre cómo utilizarlos y una ayuda en poner a su disposición contenidos y reprogramaciones curriculares imprescindibles, que eviten la dispersión y el desconcierto.

Por si todo esto no fuera poco, un profesorado al que se reconoce que no siempre está preparado para implantar las TIC ahora tendrá que velar por el mantenimiento de los portátiles, eso sin contar con posibles actos vandálicos o hurtos por parte de un sector del alumnado, ante los cuales el profesorado puede sentirse francamente impotente.

Fuente: EducaRed

LA WEB 2.0



Se llama Web 2.0 a la versión de Internet que tenemos hoy en día, en la que una serie de aplicaciones generalmente gratuitas y muy fáciles de utilizar  permiten al usuario publicar ideas, reutilizar las que ya están en la web y trabajar en equipo con gente a la que ni siquiera conoce. Todo ello redunda en un crecimiento exponencial de los contenidos alojados en la Red así como de puntos de vista y matices.

El desarrollo de los medios de información y comunicación y su impacto en las agencias y en determinados grupos sociales ha producido determinados estilos de “consumo digital” y acceso a los contenidos. Una generación crecida a la sombra de pantallas, vídeo consolas e Internet asiste a una escuela acostumbrada todavía al formato analógico y la clase magistral. El profesorado necesita conectar con un público que demanda otros estilos de aprendizaje y al mismo tiempo mantener la curiosidad intelectual y una ética social.

Hay que crear métodos y contenidos académicos que eduquen a la infancia y la juventud en la reflexión, selección, sentido crítico y capacidad de participación en los nuevos medios y en la saturación informativa a la que accedemos.

Estamos ante una oportunidad para fomentar nuevos valores como la solidaridad a nivel mundial, la paz, la tolerancia, la justicia social y la concienciación respecto a temas ambientales; y animar a los jóvenes a participar activamente en la construcción del futuro de sus comunidades.

La experiencia de análisis de perfiles para la sociedad de la información ha podido ser contrastada en situaciones de expansión exponencial del sector y en situación de profunda crisis, por lo que el ajuste a la realidad de las necesidades productivas es más afinado. No hacen falta tantos tecnólogos de punta como se pensaba y sí gestores del cambio especializados en las distintas áreas competenciales.

Ha de pasar tiempo para la modificación de los esquemas curriculares reglados y la implantación de metodologías que aprovechen las TIC en lo académico, en la adquisición de nuevas habilidades y en el establecimiento de esquemas de aprendizaje en red.

Hemos de preguntarnos que pasará con la  transformación significativa de los perfiles en los países en vías de desarrollo donde  las niñas no reciben una educación básica de calidad  para participar de forma igualitaria en el proceso de desarrollo.

Los cambios curriculares han de comenzar por el propio profesorado, pieza clave en cualquier proceso innovador en la escuela...

La organización escolar no es muy proclive al cambio. Muchos centros no facilitan la innovación que normalmente trae una ruptura de la rutina y la consiguiente probabilidad del caos. Sin embargo un buen manejo de la innovación permite que grupos de docentes puedan experimentar con los nuevos recursos existentes a pesar de esa “inseguridad” que genera un medio al cual los jóvenes están más acostumbrados.

La mayoría del profesorado es consciente de este cambio y cree que el futuro pasa por la utilización de los medios electrónicos, pero la manera de gestionar el conocimiento instruir y educar en y con los medios está todavía por escribirse y, lo más complicado de todo, es que necesita ser adaptada y “adoptada” por el profesorado. La administración educativa se ha dedicado en los últimos años a multiplicar sus inversiones en temas de tecnología con objeto de equipar convenientemente a los centros y tratar de alcanzar estándares europeos.


La web 2.0 representa una filosofía de comunicación que evita contemplar la digitalización como una mera herramienta y una tecnificación de la escuela que puede propicia una pérdida de la reflexión y la crítica del sistema. La publicidad, las empresas, el comercio en red, etc., aumentará pero también la libertad de expresión para los ciudadanos si las actuales y futuras generaciones “aprenden” a usar la red como un espacio de comunicación alternativa a las agencias oficiales. Pero si la escuela queda ajena a este esfuerzo, aumentará la brecha generacional y cultural entre escuela y adolescencia.

Las pantallas están inundando las aulas y eso motiva al alumnado logrando una especie de domesticación porque el factor de atracción reduce conflictos y tiempos muertos, pero se trata de educar y no de entretener.

¿En que se ha convertido la escuela para los docentes?

 La herencia ilustrada veía la escuela como un lugar de compensación social, de culturización, de preparación de las generaciones jóvenes para luego ejercer como adultos en la sociedad, etc. Ahora que este modelo está en crisis, sobre todo por sus agentes culturales, la respuesta queda comprometida la mayor parte de las veces por la calidad del equipo docente y esta a su vez por su capacidad de interpretar el mundo en el que vive y adaptar los procesos de enseñanza a los recursos y los modelos de comunicación e información que inundan el tejido social.

Uno de tantos problemas radica en el tradicional individualismo de los profesores/as, en la duda pedagógica que acompaña a cualquier profesional ante la “eficacia” de su trabajo. En educación no es tan sencillo comprobar los efectos de la enseñanza que en todo caso se producen a medio largo plazo y quedan al albur de muy variadas situaciones y vivencias de todo tipo.

El docente “actualizado” , del siglo XXI, necesita pertrecharse de las herramientas que el mundo digital proporciona para interaccionar en la red, pero ahora bien no se trata de acceder sin mas a la información se trata de acercarse a las ideas que sustentan la llamada web 2 o web social, donde las ideas priman sobre la técnica y el espacio de interacción no queda limitado por el tiempo o el espacio.

La sociedad textual evolucionará hacia la digitalización, pero ello no significará olvidar la literatura a través de la utilización activa de la red y sus recursos. Los docentes hemos de aceptar a nuestros alumnos digitales y reconvertir el juego en aprendizaje social, técnico, político, etc. Los datos de consumo digital y presencia de recursos en el espacio escolar indican que el adolescente gasta su tiempo frente a pantallas, chateando, con el vídeo juego correspondiente...pero hay que entrar en su mundo para proporcionar otro tipo de ocio y de herramientas que les sirvan para interpretar la sociedad digital detrás de la cual se siguen encontrando los mismos problemas e injusticias que la humanidad arrastra.


BIBLIOGRAFIA

AA.VV.: Integración de las TIC en Centros ESO. ESEI-IVEI. Consejería de Educación. Comunidad Autónoma del País Vasco, 2004.
ECHEVERRÍA, J.: Internet en la escuela o la escuela en Internet; en Revista de Educación. Núm. extraordinario (2002), pp. 199-206.
SIMONE, RAFFAELE.: La Tercera fase. Formas de saber que estamos perdiendo. Taurus. Madrid, 2001.

sábado, 10 de octubre de 2009

LOS LÍMITES ENTRE EL USO Y EL ABUSO DE LAS REDES SOCIALES



El uso de las redes sociales ha crecido enormemente en los últimos años hasta convertirse en una referencia de comunicación por Internet. Paralelamente, se ha suscitado un debate social sobre la conveniencia de estas redes, especialmente entre los jóvenes, por sus posibles consecuencias legales o familiares.

Para atende a esta preocupación social creciente, la Fundación Pfizer ha organizado el V Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y donde se han dado a conocer los resultados del estudio "La juventud y las redes sociales en Internet", que se puede descargar gratuitamente en  www.fundacionpfizer.org.

El objetivo de la encuesta ha sido analizar los hábitos, usos y comportamientos de la juventud española en relación a las TIC, especialmente en todo lo relacionado a las redes sociales por Internet, estudiar cómo viven, valoran y entienden esta nueva forma / vía de comunicación digital. Para ello se ha entrevistado a una muestra representativa nacional de 1.000 chicos y chicas de 11 a 20 años de edad.

A efectos de contraste, en la encuesta se ha entrevistado también a los padres/madres de los 1.000 jóvenes encuestados, por tanto, una muestra igualmente representativa de los progenitores españoles con hijos/as en estas edades, con la importante ventaja metodológica de aportar la mejor visión comparativa frente al colectivo de jóvenes encuestados, ya que los progenitores han sido preguntados por esos mismos hábitos, comportamientos y vivencias, los suyos propios y los que conocen de usos hijos/as.

Se trata del primer estudio riguroso realizado en nuestro país sobre el uso que hacen los adolescentes del teléfono móvil, las nuevas tecnologías y las redes sociales que ofrece Internet”, afirma Francisco J. García Pascual, director de la Fundación Pfizer. En este sentido, “la principal conclusión del estudio –añade- es que las redes sociales se encuentran totalmente incorporadas al día a día de los adolescentes, frente al elevado porcentaje de padres que desconocen en su totalidad o han incorporado con más lentitud este tipo de herramientas. En este sentido, llama la atención que un 30% de los padres todavía no tiene acceso a Internet”.

Revolución en la forma de comunicación entre los adolescentes

Desde hace menos de un año se ha producido una revolución en la forma de comunicación de los adolescentes ya que, según revela el estudio, el 98 por ciento utiliza Internet dentro o fuera del hogar. Entre los servicios de Internet que más utilizan los jóvenes, la mensajería instantánea (tipo Messenger) se sitúa a la cabeza, seguida de la escucha on line de música y vídeos, la búsqueda de información por razones de estudio o trabajo y el envío / recepción de correos electrónicos.

“El 92 por ciento de los jóvenes usa las redes sociales para charlar con sus amigos prácticamente a diario. Sin embargo, solamente dos tercios de los padres son conscientes de que sus hijos participan en estas redes (casi el 40% de los padres son desconocedores de las redes sociales)” destaca García Pascual.

En cuanto al tipo de comunicaciones que se mantienen en estas redes sociales, los datos revelan un significativo desconocimiento de los padres: sólo la mitad conoce la participación real de sus hijos en páginas de amigos o blogs. También existe un relativo desconocimiento de la frecuencia con la que se conectan sus hijos a Internet.
En lo que sí coinciden padres e hijos es en el principal uso que realizan los jóvenes de estas redes sociales: contactar con amigos a los que se ve con frecuencia.

¿Supervisan los padres lo que hacen sus hijos en Internet?

Como principal problema, el estudio subraya que ocho de cada diez jóvenes usuarios de redes sociales dicen tener su propio "perfil" en alguna de estas comunidades digitales (es decir, su propia página de usuario, con sus datos personales o, por ejemplo, con sus propios comentarios, imágenes, vídeos, etc.). Aspecto, que sólo 6 de cada 10 padres conocen.

Dentro del hogar, la mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales utiliza el ordenador en su propia habitación, exclusiva de él o ella (el 42,5% de los casos) o compartida (10,7%). Sólo uno de cada cinco lo hace en un lugar común como una sala o salón familiar, por tanto "a la vista" de los padres u otros adultos del hogar.

Ante una pregunta más directa, una mayoría de los jóvenes usuarios de las redes sociales (el 52,8%) confirma que su padre/madre nunca o pocas veces supervisa lo que hace en Internet.

Del mismo modo, los jóvenes facilitan más datos personales en estas redes sociales de lo que sus padres creen conocer. Las diferencias principales se producen en relación al nombre del chico/a y en la edad. De mayor a menor frecuencia de datos facilitados por los jóvenes en estas redes se encuentran: su género, nombre, edad/fecha de cumpleaños, ciudad de residencia, dirección de correo electrónico, centro de estudio, gustos y aficiones; un 16,7% ofrece su dirección postal; y algo menos, un 13,1%, su número de teléfono.

Según Francisco J. García Pascual uno de los datos más relevantes del estudio es que “uno de cada cinco progenitores desconoce el número de contactos que su hijo puede tener en las redes sociales en las que participa. Y cuando afirman saberlo, el número medio dado se aleja bastante del real: 36 contactos según los padres frente a los 116 que dicen tener los hijos”.

Además, los jóvenes participantes en redes sociales reconocen tener o cumplir menos normas de uso de Internet que lo que afirman sus progenitores (tiempo que se puede pasar conectado, tipo de información que se puede compartir, páginas o redes sociales a las que se puede acceder).

Por último, este estudio también aporta datos sobre el uso de móviles entre los jóvenes: prácticamente nueve de cada diez tienen teléfono móvil. Entre esta gran mayoría de jóvenes, tres de cada diez envía SMS diariamente y seis de cada diez lo hace al menos dos o tres veces a la semana, hecho que conocen sus padres, aunque estos últimos tienen la percepción de que sus hijos están mucho más “enganchados” a su utilización diaria. Situación que se repite con los mensajes multimedia: los padres perciben que sus hijos los envían con mayor frecuencia de la que realmente presentan.

Riesgos del uso de las redes sociales

Al ser preguntados por los posibles riesgos del uso de las redes sociales, los jóvenes identifican de forma espontánea una amplia variedad de posibles riesgos o amenazas. Citados de mayor a menor frecuencia: posible vulneración de datos e información personal, suplantación de personalidad, acceso a contenidos inapropiados o peligro de entrar en contacto con gente deshonesta.

Afortunadamente, la gran mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales parece no haber sufrido ninguno de estos problemas o amenazas evaluados.

En todo caso, el problema sufrido más citado es el de la adicción o el uso excesivo de estas redes (un 7,3% del conjunto de jóvenes usuarios), seguido por el acceso a determinados contenidos inapropiados (6,1%). Entre estos jóvenes, el desconocimiento de la situación por parte de los padres parece ser la razón de que la mayoría de adolescentes afirmen que sus padres no han tomado ninguna medida cuando han sufrido alguna de estas amenazas.

El "ciberbullying" es una de las formas de acoso "más perversas, malintencionadas y que más sufrimiento producen en sus víctimas", según alerta el experto en menores e internet, Leonardo Cervera, quien explica que las personas que lo sufren, generalmente adolescentes de entre 13 y 14 años, se convierten en seres "inseguros, depresivos, solitarios e infelices" cuyo rendimiento escolar se ve profundamente afectado.

En este sentido, el autor del libro "Lo que hacen tus hijos en internet" apunta que el fenómeno conocido como "ciberbullying"  o  "ciberacoso"  tiene lugar cuando una persona ejerce presión sobre otra "de forma repetida y maliciosa" a través del envío de correos electrónicos. "Se trata de un acoso mucho más sistemático que otros debido a la condición pseudoanónima del agresor", aclara.

No obstante, matiza que no se trata de un fenómeno nuevo, ya que "siempre ha habido niños víctimas de acoso en los colegios y gente que disfrutaba haciéndoles la vida imposible". "Lo novedoso y preocupante del ciberacoso es que las nuevas tecnologías ayudan a que estas agresiones sean más reiteradas y hay que tener en cuenta, además, que los adolescentes son fácilmente influenciables" , asegura.

"La dinámica del conflicto y la violencia está por todas partes. En "reality shows", como Operación Triunfo o Gran Hermano, los participantes se atacan y humillan, del mismo modo en que en los jurados de estos programas siempre hay un miembro que se dedica a descalificar a alguno de ellos para aumentar el morbo entre la audiencia" , critica Cervera.

Respecto al perfil de las víctimas, el experto subraya que "cualquiera está expuesto a este fenómeno" aunque explica que los "ciberacosadores" suelen centrarse en los "raros", aquellos niños "que son diferentes física o anímicamente". "El gordito, el empollón, el enfermizo o el que está siempre con chicas es objeto de mofa por otros compañeros de las redes sociales o recibe amenazas e insultos a través del teléfono móvil que le llevan a pensar de sí mismo que tienen una vida miserable" , afirma.

Por su parte, el agresor suele ser un reflejo de su situación en casa o de los problemas que tiene para relacionarse con los demás. "En el caso de las acosadoras, este comportamiento suele ser síntoma de un bajo nivel de autoestima, al contrario de los acosadores, quienes habitualmente presentan un concepto de sí mismos demasiado alto", asegura.

"Hoy en día algunos niños aprenden a utilizar internet antes incluso que a leer o escribir", mantiene. Así, destaca que, por regla general, lo usan para jugar a partir de los ocho o nueve años y para ver vídeos y comunicarse con otros (messenger), a partir de los diez años. Sin embargo, a juicio de Cervera, la mayoría de los padres "no tienen ni idea de lo qué hacen sus hijos en la Red". "Muchos progenitores creen que lo saben porque ellos también navegan, pero la diferencia está en que los padres usamos Internet y los niños viven en él" , apostilla.

Si rehúye conectarse, puede ser una víctima

Para averiguar si un adolescente es víctima de "ciberbullying" , el autor aconseja observarle de cerca y estudiar su comportamiento. "Si rehuye conectarse a internet o se olvida constantemente el teléfono móvil en casa, puede ser síntoma de que está siendo acosado" , advierte. A partir de ese momento, Cervera recomienda "controlar discretamente lo qué hacen, pero nunca espiarles" . "Suelen estar irritables y les da vergüenza hablar de ello, por lo que hay que actuar con sutileza" , apunta.

No obstante, reconoce que desenmascarar a un agresor en la Red "es más fácil" . "A pesar de que la Ley protege a las víctimas de la misma forma que en otras modalidades de acoso, es más sencillo probar la culpabilidad de un acosador en internet porque deja rastros, aunque piense que sus ataques son anónimos", recalca.

Igualmente, apunta que los afectados disponen de líneas de ayuda a las que acudir

www.internetsinacoso.com  y  www.protegeles.com   y recomienda el blog  www.loquehacentushijos.com

viernes, 11 de septiembre de 2009

NIÑO MALCRIADO, NIÑO SIN NORMAS



Aunque el término “consentir” puede entenderse como dar cariño o proteger, en la práctica tiene otro significado: sobreproteger, maleducar o malcriar a un niño.

El clásico niño malcriado es aquel al que le resuelven todo, cuando ya es capaz de vestirse y comer, así como de tener hábitos de limpieza y cuidado de sus cosas. No respeta límites, mucho menos la autoridad, a menos que sea por miedo; no sabe que existen horarios, ni lugares para comer; reglas y consecuencias claras cuando éstas no se cumplen e ignoran las razones por las cuales las normas se deben cumplir.

Algunos padres, ven la sobreprotección como una muestra extraordinaria de amor que sus hijo aprecia, sin darse cuenta de la otra cara de la moneda: se le quita la oportunidad de sentirse autónomo e independiente, por lo que más tarde se acostumbrará a no hacerse responsable de sus actos.

Las reglas, los límites y las consecuencias ayudan a los niños a predecir su medio ambiente y cuando lo hacen, aumenta su confianza.

De esta manera adquirirán seguridad en sí mismos y autonomía, ya que saben que va a pasar y como responderá el medio ambiente ante sus acciones.

El aumento de agresividad en nuestros pequeños empieza a ser preocupante. Se pelean, imitan a sus héroes violentos, contestan, no obedecen y algunos padres desesperados ceden para evitar los conflictos. ¿Donde están los límites? ¿Cuándo hay que empezar a decir no?


Cuando son pequeños, nos cuesta tolerar su llanto y pataletas y acabamos dándoles todo lo que piden sin tener en cuenta si se lo merecen o no, si se esfuerzan o no, y sin pensar en las consecuencias que este tipo de educación tendrá en un plazo no muy lejano.

Fijar límites

Fijar límites, poner normas y ejercer la autoridad era hace una generación una tarea mucho más fácil, con menos complicaciones. Norma no cumplida se convertía en sanción segura. Los límites eran los mismos, o muy parecidos a nivel familiar y social.

Los objetivos de la sociedad coincidían con los de la familia. Esto convertía a cada adulto en “autoridad” frente a todos los hijos e hijas, propios o ajenos. Y las normas eran casi las mismas para todas las personas adultas.

Cuando no funcionaba, aparecía la agresividad verbal y física, las amenazas y el miedo a las consecuencias por haberse saltado el límite.

La situación ha cambiado, y las relaciones interpersonales dentro de la familia son más abiertas y cercanas. Ha aumentado el dialogo, e intentamos que los modos sean más positivos.

Pero algo nos está fallando. La autoridad y la disciplina, que antes se apoyaban en la imposición, ahora es muy difícil ponerlas en práctica.

Nos resulta complicado conjugar en un modelo el respeto a los sentimientos, el diálogo y el desarrollo de responsabilidades por un lado, con el ejercicio de la autoridad y la disciplina por el otro.

Normas y leyes

Toda sociedad necesita tener sus normas y leyes que sean el marco dentro del cual las personas vivimos y nos relacionamos unas con otras. Son normas y leyes claras, que no admiten muchas interpretaciones y que nos dan seguridad.

Estas normas están, como característica primordial, asociadas a un castigo o responsabilidad por incumplimiento, consiguiendo que cada cual sea responsable de las consecuencias de sus conductas.

Este modelo ha de ser el mismo que funcione en la familia.

Por ejemplo:

  •   El que un hijo llegue más tarde de la hora a casa, puede tener una consecuencia inmediata, comunicada de antemano: el próximo fin de semana no saldrá. Esta norma, correctamente entendida no es un castigo a una acción. Está en manos del hijo tener la posibilidad de salir el próximo fin de semana. De la misma manera que sabe que si no llega a la hora, es él que está decidiendo asumir la consecuencia de sus actos

  •  Si un niño no recoge los juguetes del suelo de su dormitorio antes de dormir, la consecuencia, que el ya conoce, será que los recogerán sus padres y que no volverá a sacarlos en una semana. Si conoce la norma y las consecuencias de su incumplimiento, el será quien elige que hacer. Y será el responsable de lo que ocurra.

Aprender este sistema es fácil, si quien lo enseña, lo hace correctamente.


Las normas en casa

¿Cómo son las normas en casa? ¿Quién las pone? La experiencia nos dice que cuando los hijos e hijas participan activamente en la elaboración de las normas, en la familia o en los centros escolares, el grado de cumplimiento es muchísimo más alto, presentándose menos problemas.

Sin embargo, demasiadas veces, son los padres quienes unilateralmente elaboran e imponen las normas. Y son normas que no entienden, con las que no están de acuerdo y que, a veces son innecesarias, superfluas o poco adecuadas.

Otras veces no está hablado de antemano cuáles serán las consecuencias de jugar con el balón en el salón o, pintar las paredes de casa o, mentir deliberadamente para eludir un castigo..... Esto hace que la reacción, en caliente, fije un castigo excesivo e injusto...

El problema principal es la falta de coherencia de los padres que amenazan excesivamente y que llegado el momento, no cumplen con la sanción impuesta por comodidad, pena o cualquier otra causa.

Resumiendo, una familia en la que se castigue sin avisar, exigiendo muchas normas con las que hijos no están de acuerdo, y en la que se relaja o se evitan las consecuencias de sus conductas negativas es totalmente incompatible con un ambiente mínimamente disciplinado.

Habitualmente el número de normas en cada familia suele ser enorme. Tantas que su cumplimiento resulta imposible.

Como también es dificilísimo y negativo dedicar la mayor parte del tiempo a perseguirles recordándoles cada una de ellas.

Recoge las zapatillas, lávate los dientes, ¿Te has lavado las manos?, haz los deberes, no te levantes tanto de la silla.........así se convierten las normas en una serie de ordenes, y con ello se les acostumbra a que lo que tienen que hacer se hace cuando sus padres les avisas.

Otras veces en vez de ordenes, son quejas: ¿todavía no has acabado de vestirte?, ¿es que te tengo que decir todos los días que lleves el vaso del desayuno a la cocina y lo dejes en la fregadera?

Frecuentemente se trabajan como amenazas: si no te quitas los zapatos al llegar a casa, despídete de ver los dibujos animados, vuelve a mentirme y te quedarás diez días sin la consola, si vuelves a dejar tirados los calzoncillos en el cuarto de baño te ................ Y para empeorar el efecto, la mayor parte de las amenazas no se cumplen.

Esto se convierte en un juego entre hijos y padres . Un juego con reglas cambiantes, que dependen mas de cómo se ha pasado el día, cómo se sienten los padres y lo cansados que puedan estar. Un juego que suelen perder los padres.

Por tanto, para hacer la disciplina más flexible y firme hay que tener en cuanta una serie de aspectos esenciales.

  •  Elaborar o hablar las reglas o normas, su necesidad y las condiciones en las que se deben cumplir con los hijos. Por ejemplo, por qué es necesario lavarse los dientes , avisar cuando se va a llegar tarde , no mentir , ducharse todos los días , no dejar la ropa o los juguetes tirados etc.

  • Para evitar la excesiva repetición, hay que pensar qué consecuencias puede tener el incumplimiento de cada una de las normas. Y tratar de llegar a un acuerdo en este punto.

  •  En los dos pasos anteriores se ha de ser flexible. Contar con todos los puntos de vista, y ceder un poco para que los hijos aprendan igualmente a ceder.

  •  A partir de aquí, para que el proceso discurra positivamente se ha de ser firme. Y ser firme quiere decir cumplir lo hablado. No permitirles en ningún momento traspasar el límite, sin excepciones

“Les damos demasiado a nuestros hijos, pero les exigimos muy poco.”

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA VUELTA AL COLE



Septiembre trae consigo el fin de las vacaciones y la vuelta al cole: libros, estuches, mochilas, chándal, actividades escolares , los primeros fríos del otoño y ... el síndrome postvacacional.

El síndrome postvacacional no afecta solamente a un 15% de los adultos. También afecta a los niños entre un 5 y un 8%, principalmente a los hijos de padres que también sufren con los síntomas de este síndrome. Tristeza, apatía, decaimiento, falta de concentración, ansiedad e irritabilidad, son las principales señales que pueden indicar que un niño está afectado por el síndrome. Si el cuadro avanza, los niños pueden ser físicos, con dolores de cabeza, de estómago o insomnio.

Cómo prevenir el síndrome postvacacional

El síndrome postvacacional provoca molestias físicas y psíquicas en los niños. Para prevenir estos problemas los expertos aconsejan que los padres ayuden a sus hijos a recuperar la rutina escolar por lo menos una semana antes de empezar el colegio. Para eso, hace falta algunas recomendaciones para volver a la rutina, como por ejemplo:

  • Establecer nuevos horarios para dormir y despertar. Poco a poco, ir ajustando el horario de las vacaciones con los de la época de colegio. Eso ayudará al niño a que no acuda el primer día de cole cansado. Evitará que esté irritado y malhumorado.

  • Determinar un horario, todos los días, para que los niños revisen lo que fue estudiado en el curso anterior. Conviene que den una ojeada en las tablas de multiplicar, en algún tema de Lengua, de Conocimiento del Medio, de Ingles, para evitar alguna inseguridad que pueda sentir al iniciar un nuevo curso.

  • No dejar todo para la última hora. Ni la compra de los libros, ni del material escolar que aún falta, de la mochila, estuche, del uniforme o ropa casual. Los niños podrán participar en tareas como forrar los libros, poner su nombre en los libros, limpiar los zapatos, etc. Eso evitará la ansiedad y la preocupación de los niños.

  • Sería interesante que el niño entrara en contacto con sus mejores amigos del cole e intentara encontrarse personalmente con ellos para jugar, y así romper un poco el hielo del reencuentro.

  • No se debe dar tanta importancia cuando el niño se queja de que tiene que volver al colegio. ¿A quién no le gustaría estar siempre de vacaciones? Por esta razón, no le haga tanto caso, y busca adoptar una actitud positiva en cuanto al colegio, para él. Ya verás que cuando lo recojas en el colegio el primer día, él volverá encantado y contento, y lleno de novedades para contarte.

El síndrome postvacacional suele durar de dos días a una semana. No se trata de una enfermedad, por lo tanto, no hay que dar vueltas al tema. Que no cunda el pánico. Es apenas una etapa de transición. Solo deberá preocuparse de verdad si, al cabo de dos semanas, el niño sigue no queriendo ir al colegio. Seguramente será por otro motivo.

sábado, 4 de julio de 2009

4º ENCUENTRO DE EDUBLOGS 2009



El 2, 3 y 4 de julio se ha celebrado el 4º Encuentro de Edublogs 2009 , que se ha desarrollado en el IES Julio Caro Baroja de Getxo en Bizkaia.

Un encuentro donde se han compartido experiencias educativas con los blogs, se han enseñado estrategias, recursos…

Yo sabía que sabía poco, ahora creo que no se nada pero en este tipo de encuentros donde todo es camaradería, respeto, alegría… gente de aquí y de allá.., conferenciantes cercanos, claros… hasta se sube la autoestima.

Los talleres organizados muy interesantes pero a veces densos, manejar algunos programas tal vez para mi necesitaría alguna sesión más. Pero nada, es el inicio.

Desde aquí felicito a l@s organizador@s, lo han hecho muy bien y se nota que ha sido trabajo de mucho tiempo.

Por todo ello:
GRACIAS, ESKERRIK ASKO…



El próximo encuentro al año que viene en ASTURIAS ……..