sábado, 14 de noviembre de 2009

RED INTERNACIONAL DE CUENTACUENTOS







Presentación de la RIC

Red Internacional de Cuentacuentos

Jueves 19-nov-2009, a las 12h

Fórum FNAC de Madrid (Metro Callao).

Intervendrán los coordinadores:

Beatriz Montero (España)
Armando Trejo (México) 
Martin Ellrodt (Alemania)
Alekos (Colombia)
Enrique Páez (España)



Tras el coloquio contarán cuentos cortos:

Sofía Alaínez (Volvoreta); Ainhoa Fernández;
Iván Trasgu (Rompenubes); Blanca Castillo;
Daniel Muñoz y Nievez Pérez (Borrón y cuento nuevo);
Manu Alburquerque; Nora Lua; Alekos;
Armando Trejo; Martin Ellrodt y Beatriz Montero.

No faltes.


Un abrazo,

Enrique Páez y Beatriz Montero










Red internacional de Cuentacuentos

International Storytelling Network
www.cuentacuentos.eu
E-mail: red@cuentacuentos.eu


Transcribo, por su interés, un e-mail que me ha mandado Bea . A mi me encantaría ir  pero la distancia y el trabajo no me lo permiten.



Enhorabuena por este enorme proyecto. Que lo disfruteis y tengaís todos los éxitos del mundo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

UNA FOTOGRAFÍA




El "suicidio" moral de la humanidad al olvidar la ética para pasar a la "estética"...


Que cada quien saque sus propias conclusiones de éste, que bien podría ser un documental muy representativo sobre aquello en lo que nos hemos convertido...

Pinchando la fotografía veremos un corto impresionante.


sábado, 7 de noviembre de 2009

(TDAH) TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD



El TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad se caracteriza por tres síntomas principales, la falta de atención, la hiperactividad, tanto motora como verbal, y la impulsividad. Estos síntomas pueden ir acompañados de otros signos como pueden ser de tipo aprendizaje. Los tres principales (inatención, hiperactividad e impulsividad) no necesariamente tienen que aparecer a la vez, si no que hay un amplio espectro de conductas.

Son niños que pueden presentar problemas a nivel escolar por la falta de atención, no consiguen concentrarse en lo que están haciendo, sobre todo si necesitan realizar una actividad en la que se requiera la atención sostenida, por ello no terminan los trabajos y los dejan a medio hacer, se distraen muy fácilmente y parece que “están en la nubes”. Parecen estar siempre en continuo movimiento, no paran quietos, interrumpen al profesor con frecuencia, molestan a los compañeros… En ocasiones dicen cosas sin tener en cuenta las repercusiones que pueden tener en otras personas, a nivel afectivo.

Pero hay que tener cuidado, por que este trastorno puede presentarse de diferentes formas, es decir, hay un tipo en el cual la falta de atención es evidente junto con la hiperactividad y la impulsividad, el segundo tipo se caracteriza por la falta de atención pero son personas muy tranquilas, y el último tipo tiene un predominio de hiperactividad y de impulsividad pero no presentan problemas en la atención.

La frecuencia con la que aparece es en torno a un 3 y un 10% de la población escolar, aunque hay un cierto consenso en el 5%. La incidencia es mayor en niños que en niñas.

Hay que decir que el ambiente escolar y la vida familiar desorganizados repercuten negativamente empeorando los síntomas.


El origen del trastorno aún no está muy claro ya que hay distintas enfermedades que pueden mostrar síntomas parecidos, y por ello es tan complicado su diagnóstico.

Algo muy importante que hay que tener en cuenta es que estos niños no tienen ningún tipo de limitación intelectual por tener este trastorno, si no que pueden poseer una inteligencia superior o igual al promedio. Lo que sí ocurre es que tienen una forma de aprender distinta, además se debe tener en cuenta que se aburren mucho en clase y por ello lo tienen más difícil que el resto de compañeros.

El diagnóstico debe ser realizado por personal cualificado como puede ser un psiquiatra, neurólogo, psicólogo ...



sábado, 31 de octubre de 2009

CREANDO COMICS




Una interesante herramienta que puede ser utilizada en cualquier idioma y a cualquier edad. A veces, cuando no sabemos que pueden hacer nuestros hijos, se la podemos ofrecer.

martes, 27 de octubre de 2009

COMO HACER PARA QUE LOS NIÑOS SEAN RESPONSABLES?



Los padres suelen equiparar responsabilidad con obligación. Así dicen: “Es tu obligación ir a la escuela” o “Tienes que hacer tus tareas”. Sin embargo, podemos percibir que lo que se presenta como obligación tiende a vivirse como una carga y con sufrimiento. Por otra parte, los niños hacen las cosas siguiendo más el criterio de si les gustan o no: “Es que no me gusta, papá” o “No quiero hacerlo”.


Entre la mentalidad de la obligación de los padres y el “quiero o no quiero” de los hijos existe una gran distancia, por lo que suelen surgir con frecuencia los conflictos.


Hay que plantear la responsabilidad en base a la necesidad. Hacer las actividades para resolver distintas necesidades: físicas, sociales, psicológicas... Vamos al trabajo porque necesitamos el dinero para vivir; los niños necesitan comer, ordenar su habitación, poner la mesa, estudiar... Por tanto, hay que empezar informándoles que precisan asumir responsabilidades para solucionar sus necesidades. Ante las diversas situaciones les haremos la pregunta ¿Lo necesitas? Si la respuesta es afirmativa no tienen cabida ni la obligación ni el “no me gusta o no quiero”; sencillamente lo necesitas hacer.


Conviene también revisar cómo se les está presentando este tema, porque lo que se quiere es que los hijos se responsabilicen, pero, a veces, se les sobreprotege. De esta forma se está impidiendo que ellos maduren y solventen sus cuestiones.


Los padres suelen mandar mucho a los hijos: “Come”, “Vístete”, “Vete a dormir”... El mandar, que en otros tiempos tuvo su eficacia, hoy no parece viable. De hecho se les manda, pero, ¿ ya obedecen ? Ahora se requiere que sustituya el mandar por el pedir. Cuando uno pide está tomando en consideración a los otros; el pedir conlleva respeto e invita a la colaboración: “Hijo, te pido que recojas la ropa”, resulta más adecuado que: “Recoge la ropa ahora mismo o...”

El papel como padres está en presentarles opciones donde los hijos puedan ejercitar su responsabilidad, pactando las tareas y sus contrapartidas. Hay que valorar sus logros y procurar que sientan el apoyo y cercanía de sus padres. En estos procesos de aprendizaje va bien tener paciencia, tolerancia y respetar los ritmos de cada niño. Es preciso confiar en ellos, sentirlos capaces y tener expectativas constructivas.


COMPORTAMIENTOS RESPONSABLES


Es obvio que para desarrollar la responsabilidad hay que dar responsabilidades. Cuando los adultos sobreprotegen, miman al niño y hacen las tareas que él sólo podría hacer, no le dejan crecer como persona. Los niños, según los expertos, entre otras, pueden tener las siguientes responsabilidades:


EN EDUCACIÓN INFANTIL

  • Recoger sus juguetes.
  • Poner y quitar su plato y sus cubiertos de la mesa.
  • Llevar la ropa sucia al lugar indicado para ello.
  • Dar correctamente los recados.
  • Colaborar en la preparación de su mochila, poniendo el almuerzo.
  • Colaborar en la preparación de su fiesta de cumpleaños.
  • Realizar con supervisión las tareas que indique la profesora.
  • Comer solos.
  • Vestirse con un poco de ayuda.
  • Cepillarse los dientes, lavarse la cara y las manos.
  • Ir al baño.
  • Compartir sus cosas con otros hermanos, amigos.
  • Esperar su turno, saber esperar.
  • Ir a la compra con los adultos, coger las cosas que se le indique.
  • Cuidar una mascota o una planta con supervisión del adulto.
  • Manejar un poco de dinero para comprar un helado, papas, pipas,….


EN EDUCACIÓN PRIMARIA

  • Preparar la mochila con todos los materiales que necesitan llevar al colegio
  • Realizar de forma autónoma las tareas que indique la profesora.
  • Recoger sus juguetes, libros, cuadernos, pinturas,…..
  • Ordenar su habitación. Colaborar para hacer su cama.
  • Preparar la mochila de las actividades extraescolares: fútbol, natación,….
  • Aseo personal: cepillarse los dientes, lavarse las manos, peinarse
  • Preparase la ropa para la ducha.
  • Colaborar en la preparación de la ropa para el día siguiente
  • Calentarse la leche en el microondas.
  • Colaborar en la preparación de la merienda.
  • Poner y quitar la mesa. Comenzar a fregar con supervisión de un adulto.
  • Sacar la basura.
  • Poner comida y bebida a una mascota. Limpiarla.
  • Tomar parte activa en la preparación de sus fiestas (comunión, cumpleaños,….)
  • Hacer compras sencillas.
  • Anotar en la lista de la compra alimentos relacionados con su consumo
  • Colaborar en la realización de la compra familiar.
  • Ayudar a colocar y ordenar la compra
  • Venir solo al colegio.
  • Acostarse a una hora prudente. (22.30 h) (las series de la tele se pueden gravar)
  • Colaborar en la preparación de su maleta cuando se van de viaje.
  • Preparase juegos, música, libros,… cuando se van de viaje.
  • Escuchar a los demás. Respetar el turno de palabra.
  • Manifestar sus necesidades sinceras y reales. Demorar los caprichos.
  • Cuidar un tiempo (1 h) a sus hermanos pequeños.
  • Saber hasta dónde pueden meterse en la playa.
  • Decir la verdad aunque te perjudique.

EN EDUCACIÓN SECUNDARIA -1er ciclo-

  • Hacer todos los deberes escolares sin que nadie se lo recuerde.
  • Ordenar su habitación incluyendo armarios y la cama bien hecha.
  • Organizar sus fiestas de cumpleaños.
  • Acudir a las actividades extraescolares con el equipamiento adecuado.
  • Aseo e higiene personal. Ducharse diariamente dejando el baño aseado.
  • Fregar los platos, quitar el polvo, fregar el suelo.
  • Doblar y recoger su ropa
  • Prepararse el almuerzo y la merienda. Cocinar comidas sencillas.
  • Organizar su ocio y tiempo libre.
  • Llevar las llaves de casa.
  • Anotar en la lista de la compra cosas que faltan.
  • Realizar compras.
  • Organizar sus libros, sus CDs de música.
  • Prepararse la maleta cuando se van de excursión, viaje, campamento, ..
  • Acostarse a una hora razonable 23 h.
  • Levantarse a la primera vez que se les llama o poniéndose el despertador.
  • Tomarse la medicación pautada por el médico.
  • Alimentarse de forma adecuada, evitando “caprichitos”

lunes, 26 de octubre de 2009

ENSEÑAR NO ES LO MISMO QUE EDUCAR





Aprender qué es lo que se puede y qué es lo que no se puede o debe hacer es algo que todos hemos interiorizado de una u otra manera. Uno de los recursos más utilizados es la pareja premio-castigo: se premia al niño cuando hace algo bien y se le castiga cuando hace algo mal. A pesar de parecer un método muy eficaz a corto plazo, para muchos expertos se revela peligroso a la hora de educar personas seguras y responsables, puesto que el niño aprende a no repetir la acción en el futuro por el miedo a ser castigado o, por el contrario, lo hace porque recibirá algo a cambio. En ambos casos, o se sigue sin saber por qué determinada acción está mal o se resta valor al sentido de lo que se hace, puesto que lo importante es rehuir el castigo o recibir el premio según el caso.

Educar no es lo mismo que enseñar


A los niños hay que enseñarles, pero  también hay que educarlos. Enseñar y educar no es lo mismo, puesto que la educación va más allá y tiene que ver con que las personas aprendan a interpretar el mundo y a dar sentido a las cosas y a la vida. Por eso, frente a lo mecánico del aprendizaje, la educación se fundamental en pilares diferentes que pretenden formar parte de los cimientos del niño responsable.

Con bastante frecuencia, los términos enseñanza y educación se confunden hasta extremos tales que se usan indistintamente para señalar las funciones y obligaciones que conciernen exclusivamente a la escuela. No obstante, conviene delimitar y definir competencias para que ambas locuciones sean usadas con propiedad y legitimidad. Educar es formar en ideas y creencias, estimular el espíritu crítico sin caer nunca en el adoctrinamiento; es promover, transmitir valores como el esfuerzo, respeto, ciudadanía etc.

"Educar es enseñar lo que corresponde, en derechos y obligaciones, por el mero hecho de vivir en convivencia". La función de educar para muchos padres es casi una obligación ineludible de la escuela, de forma que en ella delegan responsabilidades.

Sin embargo, en esta gran tarea de educar, la familia es la base, el punto de partida en la transmisión de valores. En estos tiempos no podemos obviar el hecho de que los valores están esencialmente relacionados también con la cultura de la sociedad y medios de comunicación.

Y ser responsable significa, precisamente, ser capaz de aceptar las consecuencias de las acciones que llevamos a cabo. Para ello, es necesario haber decidido por voluntad propia, es decir, si los niños no aprenden por ellos mismos muchas de las enseñanzas transmitidas por sus padres, será difícil que las asuman. Sin estos espacios de autonomía, difícilmente llegarán a ser responsables. En esta línea, la imposición carece de sentido educativo y la obediencia no tiene razón de ser, si el niño no comprende por qué ha de hacer algo. En definitiva, se trata de promover la autonomía del niño y dejarle actuar con libertad, pero sin confundir esa libertad con permisividad, puesto que, de lo contrario, estaremos educando niños irresponsables acostumbrados a hacer y deshacer siempre según su voluntad.


Los pilares de la educación

• Tiempo: tiempo para pensar qué educación queremos para nuestros hijos y tiempo para observarlos y explicarles aquello que no entiendan las veces que sea necesario.

• Comunicación y diálogo: los niños que aprenden a dialogar desde pequeños tienen más facilidad para comunicarse y comprenderse a sí mismos y se convierten en personas más autocríticas y responsables. En este proceso es muy importante que el niño aprenda a contar y explicar lo que ha hecho durante el día, pero también lo que siente y piensa acerca de si mismo, de lo que ve y de los demás.

• Saber interpretar: es muy importante saber interpretar lo que los niños exteriorizan a través de sus palabras, sus juegos y sus conductas, puesto que muchas veces, sin saberlo, están reflejando sus propios miedos y deseos.

• Coherencia: es imprescindible que haya una correlación entre lo que los padres hacen y lo que enseñan a sus hijos. De lo contrario, quedarán desacreditados y desautorizados. No hay que olvidar que son más convincentes las acciones que las palabras.

• Confianza: los niños y los adolescentes que tienen confianza con sus padres suelen tener una mayor capacidad para resolver sus problemas. Si no se ha dado esa buena comunicación entre padres e hijos para fomentar la confianza de los unos en los otros, lo más probable es que a la hora de actuar, el adolescente reaccione de manera contraria a como lo harían sus padres, manifestándose así su rebeldía.

• Amor y cariño: Sentirse querido da fuerza y seguridad al niño. Por ello, son elementos importantes en la educación la presencia activa de los padres, las caricias, los besos y los abrazos, los juegos y el tiempo que se pasa con los hijos.

No existe, pues, una fórmula mágica para educar a los hijos, sino que cada padre tendrá que hacerse con sus propias estrategias a partir de su experiencia y de los valores que pretende inculcar, sin olvidar nunca la propia personalidad del niño.

jueves, 22 de octubre de 2009

¿POR QUÉ LOS NIÑOS SE HACEN VIOLENTOS?



En la actualidad a varias sociedades del mundo les preocupan los niveles de violencia existentes entre niños y jóvenes. En algunas sociedades estas oleadas de preocupación parecen más responder a determinados ciclos que estar basadas en un incremento real de los casos. También hay una tendencia de los medios de comunicación a centrarse en acontecimientos dramáticos pero aislados más que en tendencias.


Imágenes y juguetes violentos

La preocupación sobre los niveles de violencia interpersonal en las sociedades occidentales ha llevado a centrarse en los efectos que las imágenes violentas que aparecen en los medios de comunicación: como la televisión, los vídeos o más recientemente en imágenes generadas por ordenador, pueden tener en los niños. La principal preocupación radica en que una exposición continuada de los niños a estas imágenes puede volverles insensibles a la violencia y animarles a imitar esos comportamientos violentos.

Una reciente investigación llevada a cabo en EE.UU., que analizó 188 estudios realizados durante el periodo 1957-1990, concluyó que: “En general, la mayor parte de los estudios, fuera cual fuera su metodología, mostraban que la exposición a la violencia en televisión provocaba un comportamiento cada vez más violento, tanto en el momento como con el paso del tiempo”.

Sin embargo, debería subrayarse que estos descubrimientos fueron rebatidos por otros académicos que señalan defectos en la investigación, un análisis inadecuado del contexto de la violencia en la televisión y las películas, y una falta de reconocimiento de que a menudo predominan los mensajes socialmente aceptables y la antiviolencia.

También existen estudios que, a través de entrevistas directas con niños, rebaten la idea de que los niños son particularmente vulnerables a los efectos de los medios de comunicación.

Además del Artículo 19, la Convención exige a los Estados en el Artículo 17 que promuevan “la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar, teniendo en cuenta las disposiciones de los artículos 13 y 18”. Las directrices deben ser desarrolladas de forma que se respete el derecho del niño a la libertad de expresión (Artículo 13), y la responsabilidad primordial de los padres en el crecimiento y desarrollo del niño (Artículo 18). El Artículo 17 subraya sobre todo la necesidad de fomentar el potencial pro-social de los medios de comunicación para el desarrollo del niño.

Las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil subrayan también el “amplio papel social y la responsabilidad” de los medios de comunicación:
Los medios de comunicación en general, y la televisión y las películas en particular, deberían reducir el nivel de pornografía, drogas y violencia, y mostrar la cara negativa de la violencia y la explotación. Así como evitar presentaciones degradantes y humillantes, especialmente de niños, mujeres y relaciones interpersonales, y promover los principios de igualdad. (párrafo 43).

El desarrollo de la tecnología moderna, la televisión por cable o por satélite, las imágenes generadas por ordenador o Internet, dificultan en gran medida el control por parte de los Estados del contenido de los medios de comunicación disponibles para el público, incluidos los niños. He aquí la importancia del papel de los padres y otros educadores. Hay un claro acuerdo sobre la necesidad de concienciar tanto a los niños como a los padres y a otros educadores en el entendimiento crítico de los medios de comunicación modernos.

Aquellas personas involucradas en los medios de comunicación deben asegurarse de que actúan de forma responsable, y de que existe una indicación clara sobre el contenido de sus productos y los programas que realizan para que los padres puedan guiar y aconsejar de forma adecuada a sus hijos.

En aquellos países donde existe una elevada sensibilidad hacia la violencia, estas consideraciones han llevado a una combinación de una regulación estatal (códigos para los locutores y exigencia de una clara indicación en las emisiones del nivel de violencia de los programas y productos, clasificación de los vídeos según edad, retransmisión de programas para adultos a ciertas horas, sistemas de quejas y procedimientos para ejecutar la ley), junto a controles voluntarios por parte del sector privado, y educación respecto a los medios de comunicación en escuelas y para el público en general, incluidos, especialmente, los padres.

Los “juguetes agresivos” (definidos como juguetes cuyo propósito es estimular el comportamiento o la fantasía relacionados con el daño a otra persona) son igualmente motivo de preocupación: pueden contribuir a insensibilizar a los niños respecto a la violencia y pueden inhibir otro tipo de juegos menos violentos y más prosociales.

En Suecia se ha prohibido la fabricación de juguetes de guerra; en España y Alemania no se permite la publicidad relativa a este tipo de productos. Una resolución del Parlamento
Europeo de 1982 instó a los Estados Miembros a prohibir la publicidad visual y verbal de los juguetes de guerra, así como la fabricación y venta de réplicas de pistolas y rifles: La producción o venta de juguetes de guerra debería reducirse progresivamente, y reemplazar estos juguetes por aquellos que sean constructivos y que desarrollen la creatividad.

El debate sobre la importancia de la violencia en los medios de comunicación y los juguetes agresivos como factores en el desarrollo de actitudes y acciones violentas es importante, pero no debe desviar la atención de la cuestión de la violencia experimentada por los niños a manos de los adultos y sus importantes consecuencias sobre su desarrollo.

Fuente: unicef